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Pont Royal. Paris 1685 |
Hasta el Siglo XVII-XVIII,
cuando había que hacer pilas para un puente en medio del agua, las técnicas
disponibles para su cimentación eran una evolución de las ya usadas por los
romanos, y recogidas en la primera parte de esta serie, con perfeccionamientos
que la práctica de su empleo había ido aportando en el transcurso de los
siguientes siglos.
Parece que
durante el Medievo no debió haber desarrollos significativos, y es a partir del
Renacimiento cuando se fueron perfeccionando, y documentando en diversos tratados
de construcción, las técnicas constructivas e ingenios de la maquinaria auxiliar.
Así, hacia 1450, Leon Battista Alberti publica su Re Ædificatoria [1], tratado en diez libros, a modo de revisión actualizada del de Vitruvio, y dedica su Libro IV a los puentes de madera y de piedra.
Más tarde, Andrea
Palladio publica Los cuatro libros de la arquitectura [2], cuyo libro
III está dedicado a los puentes, pero más a los aspectos formales que a sus
cimentaciones, de las que solo da indicaciones someras sobre cimentar en terreno
firme o acudir a pilotes; el problema del agua lo despacha diciendo “Para
cimentar las pilas se debe desviar solo el agua del lugar donde desea
construir, y hacer que siga su camino con el resto de la corriente; y así se
ira haciendo pila tras pila”.
En el Siglo XVI se
publica en España Los Veintiún Libros de los Ingenios y de las Máquinas
[6], atribuido a Juanelo Turriano, aunque parece no haber seguridad en ello;
estaba dedicado a Felipe II. En él se recogen aspectos relativos a equipos de
construcción, como las máquinas de pilotaje (Libro Quince) o de la construcción
de puentes de piedra y las ataguías de doble pared (Libro Dieciocho)
A partir del siglo XVIII
aparecen tratados dedicados específicamente a la construcción de puentes, a la
vez que se genera una cierta sistematización de las cimentaciones de los
mismos, como en Francia, [3],[4],[7],[9].
Es a finales del siglo
XVII cuando resurge otra vieja técnica, ya utilizada por los romanos en ingeniería
portuaria: la de los cajones de madera. Su aplicación en la cimentación de una
serie de puentes emblemáticos contribuye a su expansión en los siglos
siguientes.
Ante la citada falta de
tratados, los sistemas de cimentaciones medievales, singularmente los que
incluían pilotes, se han ido conociendo como fruto de trabajos arqueológicos o
de restauración.
Así, por
ejemplo, con motivo de trabajos de consolidación del ya parcialmente muy
reconstruido, puente de Beaugency sobre el Loira, se ha conocido su cimentación
original, de finales del Siglo XII. La Fig.1 muestra el esquema de la de
una de las 19 pilas en las que se usaron pilotes. Se aprecia el entramado de
madera, base de los sillares de la pila, situado sobre los pilotes de unos
20-30 cm de diámetro, que llegaban hasta apoyar en la roca caliza o margosa
subyacente, entre los cuales hay un relleno apisonado de gravas arcillosas.[5]
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Fig.1 Puente de Beaugency – Cimentación de pila [5] |
Como resumen, se puede
indicar que, a lo largo del Medievo, Renacimiento y hasta la Revolución Industrial,
los procedimientos de cimentación de puentes en medios acuáticos, tendentes
todos a conseguir un arranque en seco de la mampostería de la pila, se podían
agrupar en tres categorías:
· Cimentaciones directas, o semiprofundas sobre
plataformas de madera, ejecutadas en seco mediante: desvíos del río; ataguías
individuales en cada pila, por doble tablestacado con relleno impermeable de la
pared del contorno, o mediante islas o penínsulas en cada pila; aprovechamiento
de épocas de estiaje.
· Cimentaciones profundas, sobre pilotes.
·
Cimentaciones con cajones, abiertos o cerrados.
Lo que sigue es un ligero recorrido por ellas,
con algunos ejemplos de su aplicación.
1. Medios auxiliares.
Hasta la Revolución
Industrial y la aparición de las máquinas de vapor, se fueron desarrollando y
perfeccionando diversos ingenios, cada vez con mayor capacidad, para mover los
pesos y, en especial, hincar los pilotes de madera, llegando a aprovechar la
energía hidráulica de la corriente del río para mover ruedas o norias de
achique hasta, ya en Siglo XVIII, accionar los martinetes de aparatos de hinca
de pilotes o tablestacas.
1.1 Los equipos de pilotaje.
Uno de los procedimientos más comunes de cimentación se basaba en
el empleo de pilotes de madera, generalmente de 20-30 cm de diámetro, de longitudes
que no superaban los 10m, frecuentemente reforzados en su punta con zapateras
metálicas.
En caso de no poder excavar para apoyar en capas firmes, en
cimentaciones sobre suelos blandos, se ejecutaba una malla de pilotes, que
podía ser densa, a modo de refuerzo y compactación del terreno. Sobre ellos, recortados
a un nivel uniforme, se disponía un entramado de madera sobre el que arrancaba
la mampostería de la pila. Otras soluciones consistían en colocar, a modo de
encepado, hormigón sobre los pilotes o bien rellenos de escollera, ambos confinados
dentro del tablestacado, como base de la pila; esta última solución se empleó
bastante en cauces, estabilizando la parte exenta de los pilotes sobre el lecho.
Así pues, los pilotes de
madera ejecutados por hincado con trípode martillo guiado fueron muy empleados,
en especial en áreas con fondos sedimentarios y terrenos blandos. En pilas en
el agua o estribos solían conllevar la ejecución previa de una ataguía para la
ejecución en seco de los mismos y arranque de la mampostería, aunque también se
podían ejecutar los pilotes desde ingenios flotantes y luego recortarlos a
nivel de arranque de la pila.
El mazo o martillo se levantaba por medio de tiro con varios
operarios, ruedas de pisar, o empleo de caballerías girando en plataformas
circulares o desplazándose por el terreno adyacente.
El libro Quince de Los Veintiún Libros de
los Ingenios y de las Máquinas [6], del siglo XVI, contiene la descripción,
y modo de funcionamiento, de un equipo de maza guiada. (Fig.2).
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Fig.2 Equipo de hinca guiado, Siglo XVI [6] |
La maza (A) era subida por dos grupos, de 6 a 8 hombres cada uno,
tirando de las lazadas (G). Este equipo aún no disponía
de trinquetes de fijación, ni de automatismos para la caída del mazo al llegar
a su altura tope, que aparecieron más adelante
Perronet [7] utilizó en el pilotaje del
puente de Neuilly, años 1768, equipos en los que los mazos de fundición eran
movidos, tanto con tiro por cuerdas, como, en cuatro de ellos, por caballerías
a través de una rueda. (Fig.3).
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Equipo de hinca de pilotes, tiro manual [7] |
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Otro equipo de hincado, movido por caballerías [7] |
Fig.3 Trípodes de hinca en el puente de Neuilly [7]
Estos equipos podían
situase sobre una balsa o barcaza para trabajar en modo flotante (Fig.4)
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Fig.4 Martinete de hincado en modo flotante (Wiebeking) |
En el puente de
Saumur, en 1756, se empleó un equipo con mazo de 1500 libras, movido por rueda
de andar, operado con 8 hombres (sustituyó al de tiro con cuerdas, como el de
la Fig.3, que empleaba 47 operarios, para un mazo de 1200 libras). Este equipo podía situarse bien en tierra, bien sobre un andamio o plataforma
sobre el agua, o bien sobre unas
barcazas o pontonas en modo flotante, como se muestra en la (Fig.5), en una
imagen del libro de Bails [10]
Unos años antes, en 1750, para hincar los pilotes del puente de Westminster se había utilizado un equipo flotante, diseño de James Vauloue, que empleaba una maza de 600 kg con una caída de 6-7 m; se conseguían unos 70 golpes a la hora. Todo ello, gracias a la fuerza de los 3 caballos que giraban sobre una plataforma, alrededor de un eje vertical, cuya rueda engranaba con el cabrestante de izado, (Fig.6).
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Fig.5 Equipo con rueda de andar sobre pontona [10]
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Unos años antes, en 1750, para hincar los pilotes del puente de Westminster se había utilizado un equipo flotante, diseño de James Vauloue, que empleaba una maza de 600 kg con una caída de 6-7 m; se conseguían unos 70 golpes a la hora. Todo ello, gracias a la fuerza de los 3 caballos que giraban sobre una plataforma, alrededor de un eje vertical, cuya rueda engranaba con el cabrestante de izado, (Fig.6).
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Fig.6 Equipo de hinca flotante movido por caballos [23] |
En sentido contrario,
también era necesario recuperar pilotes de carácter temporal como los de las
ataguías y soportes de plataformas. La (Fig.7) muestra un equipo
empleado en Neuilly [7]
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Fig.7 Equipo para arrancar pilotes.[9] |
Otro punto
importante, en el caso de pilotes en el agua, era la necesidad de recortar sus
cabezas a un determinado nivel, como base de apoyo para el entramado de madera
a situar encima. Ya se sabía que, si se aseguraba que la madera estuviese
siempre sumergida, la durabilidad de la misma estaba asegurada, pero ello
implicaba la dificultad de tener que cortar las cabezas de los pilotes por
debajo de la superficie del agua.
Para ello, fueron apareciendo diversos ingenios para recortar los pilotes a un mismo nivel; uno de ellos, ya del siglo XIV, es el mostrado en esquema de la Fig.8.
Para ello, fueron apareciendo diversos ingenios para recortar los pilotes a un mismo nivel; uno de ellos, ya del siglo XIV, es el mostrado en esquema de la Fig.8.
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Fig.8 Máquina de serrar pilotes
bajo el agua [Villard de Honnecourt]
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En 1762, con ocasión de la construcción del
Puente de Saumur, sobre el Loira, se produce un avance muy significativo, lográndose una máquina con un diselo sofisticado, pero eficaz, que era capaz de cortar con precisión los pilotes,
a un nivel profundo y sumergido, en aquel caso hasta 5 m bajo el nivel de agua
y, lo más importante, en un mismo plano. [9].
Las ideas y diseños iniciales provenían de Voglie
y Perronet y fue construida, y luego perfeccionada, por Jean Gamory. (Fig.9).
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1.-Vista general. Plataforma con sistemas de regulación de profundidad y el accionamiento, con dos parejas de operarios, del mecanismo sumergido de corte |
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2.- Parte sumergida del dispositivo de corte . Remarcadas las posiciones del movimiento de corte |
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3- Vista lateral, con las posiciones extremas de los movimientos para accionamiento alternativo de la sierra |
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4.- Perspectiva
– (Charpenteríe, Planche XXI [11])
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Fig.9 Equipo de corte de pilotes a gran profundidad (De Cessart-Puente de Saumur- 1756) [9]
Manejada por 8 hombres, su capacidad de corte era de 10
pilotes/día con nivelación y de 70 sin ella. Con ella se conseguía un apoyo uniforme de la base del cajón de
madera, y se aseguraba la durabilidad de esa base en condiciones siempre
sumergidas y una mayor defensa frente a socavaciones al situarse a más profundidad.
Más adelante, apdo. 1.1.1, se indica cómo se llegó a mecanizar la
elevación del mazo, mediante ingenios hidráulicos que aprovechaban la corriente
del río entre las ataguías para mover las máquinas de achique y los martinetes.
1.1.1 El martinete hidráulico de Bartolomeo Ferrazina. Puente de Bassano.
Un paso significativo hacia la mecanización, antes justo de la
era industrial y las máquinas de vapor, lo dio el ingeniero italiano Bartolomeo
Ferracina, con su invento del martinete movido por energía hidráulica, la de la
corriente del río.
Lo diseñó con
motivo de la reconstrucción del singular puente de madera cubierto de Bassano
del Grappa, el Ponte Vecchio, diseñado por Andrea Palladio en 1569 y sostenido
por unas palizadas de pilotes de madera hincados en el lecho del rio, arrasado
en 1748 por una avenida, y cuyo diseño quiso mantener Consejo Municipal.
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El diseño de Palladio – Libro III.Cap IX [2] |
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Reconstrucción manteniendo el diseño original de Palladio |
Fig10 El puente de Basano, de madera y cubierto
Para ese cometido, Ferracina inventó
una máquina, en aquel momento muy futurista (y que hoy catalogaríamos, además, como
sostenible y de emisiones cero), para hincar profundamente los pilotes en el lecho
del río, mejorando drásticamente, tanto la profundidad de hincado (dando más
seguridad frente a la socavación, que vio que era lo que había hecho caer el
puente de Palladio), como los rendimientos, pasando allí a hincar 5 pilotes
diarios, frente a los 3 que se conseguían con el martinete manual.[12].
Consistía en una rueda de paletas, que
giraba movida por la corriente del agua, y en un torno en el que se enrollaba la
cuerda que levanta el martinete; se podían unir o separar ambos ejes, de modo
que se transmitía, o no, fuerza al torno que izaba el martinete, mediante el
movimiento con una palanca, que actuaba como un embrague, acoplando o desacoplando
los dos ejes, sin que parase de moverse la rueda hidráulica; (Fig. 11).
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Equipo mecanizado de pilotaje [12] |
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Maqueta (Museo Civico di Bassano] |
Fig.11 .- Trípode mecanizado de Ferracina
No obstante, aunque no
hay pruebas de su empleo real, ya existía un diseño anterior, obra del ingeniero
italiano Giovanni Branca, que lo publicó en su obra Le Machine, en 1629, de una
maquina de hincado de pilotes que también aprovecharía la fuerza de la
corriente del cauce, [10]. Consistiría (Fig.12) en una rueda de paletas (A),
situada sobre dos barcazas a modo de catamarán, cuyo eje acciona una polea (F),
de cuya cuerda cuelga el mazo o martinete (D) que golpea el pilote. Una vez
izado el mazo, se desacopla la polea (F) del eje de la rueda (A), mediante el
pasador de bloqueo (I), quedando libre la polea (F) lo que provoca la caída del
mazo.
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Diseño de Giovanni Branca [13] |
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Maqueta con la interpretación del diseño, modificado para ser factible. (Tascón- CEHOPU ) [14] |
Fig.12 Diseño de Giovanni
Branca de una máquina hidráulica para hinca de pilotes
1.2 Medios de achique
El agotamiento del agua
del recinto de cimentación, al menos hasta el nivel de arranque de las pilas de
fábrica, supuso siempre un problema no menor. Se disponía de medios de
agotamiento, como bombas, clóqueas o tornillos de Arquímedes, ruedas timpadas, norias
con rueda de andar, rosarios hidráulicos y bombas de pistón.
Las cuestiones clave eran
la capacidad de achique, y cómo accionar esos medios. Además del obvio recurso
a la fuerza humana, directamente, con manubrios o con ruedas de pisar, se
emplearon ingenios movidos por caballos y la propia fuerza de la corriente del
río.
La Fig.13,
muestra un tornillo de Arquímedes movido por el flujo de agua; libro Trece de [6].
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Fig.13 Clóquea movida por la corriente del río [6] |
Las
bombas de rosario consisten en un tubo por el que pasa una cuerda o
cadena sin fin, donde se fijan bandejas o discos, de madera o cuero, con la
sección del tubo; pueden disponerse en vertical o inclinadas; su accionamiento
puede hacerse con manubrios manuales, por la corriente del río o por caballerías. Belidor las describe detalladamente en la primera parte de su obra [27a]. Las de las Fig.14 son equipos de rosario utilizados en el puente de
Orleans, terminado en 1763 [7]
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a) Rosario vertical, accionada con manubrio manual |
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b) Rosario inclinada, accionamiento hidráulico |
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Rosario movida por caballos, Belidor, T1 [32] |
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b) Rosario inclinada, movida por 12 caballerías en plataforma [7] |
Fig.14 Bombas de rosario [7]
La Fig.15
muestra una rueda timpada, empleada, al igual que las de la Fig.14, en
el Puente de Orleáns (PL XXXIV y XXXV de [7]).
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Fig.15 Rueda de tímpano, Puente de Orleáns [7]
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Las norias de cangilones podían
ser movidas por grandes ruedas de álabes situadas en la corriente del río que
las hacia girar.
En el
puente de Neuilly sobre el Sena, obra de Perronet en 1768, se emplearon unas de
gran diámetro, 18 pies, que llegaron a mover dos norias simultáneamente, en dos
ataguías contiguas; con un árbol de transmisión muy largo, hasta 32 m, en ese
caso. La regulación de la altura de ambas ruedas respecto al nivel del agua se
hacía con cabrestantes situados en los bastidores de soporte. Fig.15.
2 Cimentaciones en lechos muy socavables. Régemorte y el Allier
Las cimentaciones
directas sobre un terreno competente se ejecutaban en seco, tras desvío del
cauce, aprovechar épocas de estiajes o achique del recinto de la pila, siendo
continuidad de las ya empleadas por la ingeniería romana. En caso de no poder
achicar, se aplicaba una capa de hormigón sumergido hasta salir del agua.
En ambos casos, era
crítico situarse sobre un fondo no socavable: si no se conseguía, el riesgo
incurrido acababa arruinando el puente. Si bien, en algún caso, ya los romanos
habían aplicado, como protección frente a socavaciones, una protección del lecho
entre las pilas, bien con un enlosado de piedra entre ellas, bien con una losa
continua de hormigón (como en el de Mérida), no es hasta el siglo XVIII en que
puede citarse un caso singular, de cimentación exitosa sobre un apoyo
erosionable: la del puente de Moulins, sobre el turbulento Allier, en 1750,
concebido por el Ingeniero de Ponts et Chaussées, Louis de Régemorte.
El lecho del río
presentaba un gran espesor, 15m, de arenas y gravas, en las que el río creaba
grandes socavaciones en sus crecidas;
socavaciones que habían colapsado los puentes previos en la zona, alguno
incluso sin llegar a entrar en servicio. No era factible realizar cimentaciones
en seco y llegar a capas profundas, lejos de esos niveles de socavación, porque
los agotamientos resultarían ineficaces, ni hincar pilotes hasta dichas
profundidades.
Por ello, Régemorte,
responsable del proyecto, en lugar de los habituales pilotajes como base de las
pilas, propuso un sistema novedoso: una cimentación directa, sobre un enlosado
de 1.65 m de espesor, en toda la longitud del puente y extendido aguas arriba y
abajo hasta doblar la anchura del puente, que la protegía frente a la
socavación; enlosado que estaba dotado
de unos rastrillos formados con palizadas de tablestacas.[3]
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Fig.17 [15] |
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Fig. 18 Sección con el detalle de la disposición del enlosado y las pantallas, de [15] |
El
sistema precisaba un asiento firme del enlosado, sin filtraciones. Para ello,
hincó 5 hileras de tablestacas machihembradas, dos aguas arriba de los
tajamares y tres aguas abajo, separadas entre 4 y 5m, creando una especie de
ataguías de protección de la caja que se iba a excavar a continuación, mediante
un dragado en torno a 3.25 m por debajo del estiaje. Tras ello, desde barcazas
se vertió tierra arcillosa en toda la caja, y se hizo un posterior enrasado de
la misma; sobre esa capa arcillosa enrasada se colocaron plataformas cuadradas
de madera, de 3x3m, cargadas de piedra en rama; se cosieron unas a otras y se solaparon
las juntas con bandas de lona.
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Fig.19 Hinca de tablestacados y dragado [15] |
Este sistema resultó
exitoso y ahí está como prueba el puente, justamente conocido como Pont
Regesmorte, en reconocimiento al autor de la solución vencedora de los ímpetus
del Allier .
En España, inspirada en esa
solución en cuanto a defensa frente a las socavaciones, aunque reforzada con
pilotaje bajo las pilas, se cimentó el Puente de Molins de Rei, sobre el
Llobregat, acabado en 1767.
Al
igual que en el de Régemorte, se dispuso, enmarcado entre dos pantallas de
pilotes, un enlosado algo más ancho que el puente en todo el tramo del río,
para protegerlo frente a la erosión. Solución que fue exitosa hasta que, desgraciadamente,
y debido a irresponsables extracciones de grava junto al puente, éste sucumbió
por socavación en 1971.
3.- Las cimentaciones con pilotes.
Los pilotes de madera
fueron la técnica usual de cimentación profunda, hasta la segunda mitad del XIX. Preferiblemente
se usaban trocos de roble; usualmente se protegían frente a desgarros, en la
punta con un azuche de hierro y en su cabeza con una corona o argolla de
hierro. En caso de ser cortos los troncos se empalmaban con uniones como las de
la Fig.22
Además, con ellos podía
aplicarse un sistema, relativamente habitual hasta finales del Siglo XVIII, para
limitar la necesidad de agotamientos, o como alternativa cuando no eran
viables. Consistía en: hincar pilotes de madera hasta rechazo y recortarlos
ligeramente por debajo del nivel del agua; rellenar la parte exenta de los pilotes
sobre el lecho del río con escollera y piedras, para estabilizarlos bloqueando
sus movimientos y para protegerlos frente a socavaciones; disponer un entramado
de vigas de madera, largueros y travesaños, sobre los pilotes, como soporte de
una plataforma de madera; iniciar en seco la mampostería sobre la plataforma,
que debía mantenerse siempre sumergida, para asegurar su longevidad (Fig.23).
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Fig.22 [10] |
La Encyclopédie de Diderot et d'Alembert [11], incluye una lámina muy descriptiva con la “nueva forma de pilotar”, mostrando el modo de ejecutar los pilotes por encima del agua (Fig.24)
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Fig.24 Pilotaje en el agua (Charpentería, Pl XX [11]).
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Fig.25 Plano XX del tratado de Gautier de 1716[3] |
4. Las ataguías y tablestacados.
El concepto seguía basado
en el ya utilizado por los romanos: dos paredes sostenidas en pilotes hincados
que se rellenaban con material impermeable tipo tierra arcillosa con paja, para
conseguir estanquidad; se solía hacer un dragado interior previo a la
colocación de ese relleno, para aumentar la profundidad de la pantalla. La
separación entre las paredes aumentaba con la altura de agua a soportar: desde el mismo orden, según
Gautier [3], hasta un tercio de la altura de agua a soportar, salvo que se apuntalasen o reforzasen con
un relleno en talud, por el interior del recinto; finalmente se reducirán los problemas de estabilidad con el arriostrado interior entre paredes opuestas (apdo. 4.4). Solía aplicarse un talud de
escollera como protección en el contorno exterior.
Una vez achicada el agua,
se podía excavar hasta encontrar terreno apto, a salvo de socavaciones, para situar
la cimentación de la pila.
Las
paredes de cierre podían hacerse con unas tablestacas hincadas, solidarizadas
con los pilotes mediante unas correas horizontales, (Fig.26), o bien con
empleo de pilotes cuadrados, con dos caras con una ranura para alojar las
tablas de cierre de la pared. (Fig.27).
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Fig.26 Ataguía estanca de doble pared de pilotes y cierre con pared de tablestacas para cimentación directa |
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Fig.27 Ataguía de doble pared de tablestacas en pilotes para cimentación directa en seco. |
La evolución se reflejaba
en aspectos como uso de maderas con mejoras en uniones y juntas machihembradas
para conseguir estanqueidad en tablestacados, equipos de hinca de pilotes más
potentes con tracción equina o el empleo de ingenios hidráulicos que,
aprovechando la fuerza de la corriente del río, movían las norias de achique,
como mostraban las Fig.13 a Fig.16.
Una vez construida la
ataguía, el agotamiento de su interior dependía mucho de la naturaleza y
permeabilidad del lecho. Si la capacidad de achique, con tornillos de
Arquímedes, norias, etc. podía lograr descubrir el lecho, se excavaba éste
hasta un nivel rocoso, o suficientemente firme, o a suficiente profundidad para
no ser erosionable, donde comenzar la cimentación directa de la pila, con arranque
con mampostería de piedra.
En las cimentaciones
directas sobre fondos no rocosos solía disponerse una plataforma de madera de
dos capas cruzadas, como base de la mampostería.
En
otros casos se procedía a hincado de pilotes de madera, en una malla cuya
densidad dependería de la naturaleza del terreno y de la carga de la pila, siendo
en general densa y conectada a un entramado de vigas de madera, donde se
apoyaba la pila de piedra.
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Fig.30 Cimentación de pila en el XVII (Charpenteríe, Pl
XIX [11]
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Cuando la capacidad de
achique o las filtraciones no permitían el agotamiento del recinto, se excavaba
o dragaba el interior hasta un estrato firme o agotar la capacidad de los
artilugios de excavación. Las soluciones pasaban por: empleo de hormigón
sumergido; hinca de una malla de pilotes; rellenar el recinto inundado con
bloques de piedra hasta sobresalir del agua, a partir de cuyo nivel, se
arrancaba la pila de mampostería.
Una solución de este tipo con una ligera variante, con la ataguía en dos fases es la propuesta por el ingeniero militar francés Treussart [18], que consiste en: ejecutar la pared exterior con pilotes cuadrados machihembrados; dragado de los materiales del lecho hasta el estrato firme; vertido de hormigón sumergido en un espesor capaz de oponerse a las eventuales subpresiones; hincado de los pilotes de la pared interior de la ataguía en el hormigón aun blando y atado en cabeza de ambas paredes; relleno de la pared formada con tierra arcillosa; achique y arranque en seco de la pila
Una solución de este tipo con una ligera variante, con la ataguía en dos fases es la propuesta por el ingeniero militar francés Treussart [18], que consiste en: ejecutar la pared exterior con pilotes cuadrados machihembrados; dragado de los materiales del lecho hasta el estrato firme; vertido de hormigón sumergido en un espesor capaz de oponerse a las eventuales subpresiones; hincado de los pilotes de la pared interior de la ataguía en el hormigón aun blando y atado en cabeza de ambas paredes; relleno de la pared formada con tierra arcillosa; achique y arranque en seco de la pila
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Fig.31- Ataguía según método del general Treussart |
4.1.- Ataguías multipared, en cascada
En algún caso, cuando
había que bajar a niveles profundos respecto a la cota del agua y la regla de
anchura de ataguía igual a desnivel de agua tras achique llevaría a anchuras
desmesuradas, se utilizaron ataguías con sucesivas palizadas de tablestacas
rellenas de arcilla, adosadas unas a otras.
En el
Pont Neuf de Paris, empezado en 1578, [20]
se empleó de una ataguía de dos recintos.
Sin embargo, la aplicación
más significativa fue la del Pont Neuf de Toulouse sobre el Garona, empezado
un treintena de años antes, pero cuya ejecución de demoró la friolera de unos
90 años (1542 a 1632), debido a múltiples y graves problemas ligados a la
imposibilidad de achique con las ataguías tradicionales, que impedían cimentar
en el nivel competente de margas situado debajo de las gravas aluviales del
lecho; ello llevó, al colapso de pilas ya ejecutadas y reconstrucción o trabajos
de consolidación de las mismas, debido a las crecidas del Garona [21]
Inicialmente, se planteaba
ya utilizar ataguías multipared, para poder agotar el agua a niveles importantes
bajo la cota del río, como el de triple pared para la segunda pila, (Fig.33).
Pero la implantación poco profunda de las tablestacas no permitía un completo
dragado del aluvial en su interior ni, al fluir el agua por ese fondo, su
achique para efectuar el relleno de arcilla.
Consecuentemente, o no se conseguía llegar en seco a un asiento competente o, cuando se aplicaron pilotes como alternativa, tampoco el nivel de arranque de la pila quedó a salvo de socavaciones. Tras múltiples años, solo se había conseguido implementar un estribo y un par de pilas; las demás no habían resistido los embates del Garona y se encontraban fisuradas o inclinadas, precisando reconstrucción.
Consecuentemente, o no se conseguía llegar en seco a un asiento competente o, cuando se aplicaron pilotes como alternativa, tampoco el nivel de arranque de la pila quedó a salvo de socavaciones. Tras múltiples años, solo se había conseguido implementar un estribo y un par de pilas; las demás no habían resistido los embates del Garona y se encontraban fisuradas o inclinadas, precisando reconstrucción.
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Ataguía de triple pared para la pila 2, en 1554 [20] |
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Fig. 33 Ataguías de triple pared, según Mesqui [21] |
Al retomarse la ejecución
en 1597, Pierre Soufron empleó ataguías de recintos múltiples, en escalera, con
ejecución sucesiva y descendente de las paredes interiores, (Fig.34).
Con ello pudo bajar hasta los 5 m bajo la cota de estiaje.
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Fig. 34 Ataguías en escalera descendente. [19] |
De esa forma se mantenía
una regla ya citada, espesor de la ataguía del mismo orden que el de la
diferencia de niveles entre el agua y el fondo de excavación; lo que con una
ataguía simple resultaba inviable.
En
las obras de consolidación de los cimientos hechas en 1947, René Lotte [15] identificó
los restos de las pilas originales y reparadas de los Siglos XVI y XVII. La Fig.35
muestra el plano de la parte de aguas arriba de la pila 7, con los vestigios
encontrados de las ataguías múltiples empleadas por Soufron [22]
Gautier recoge en su
tratado [3] una descripción generalista de la excavación y agotamientos con
cuatro recintos en su plancha XXI, (Fig.36), figura que Lotte retomó en
la Fig.33, antes mostrada.
Un detalle en la figura y
explicación de Gautier: para remontar el agua en los agotamientos, se disponían
unos canales (SR, OQ, NP) donde verter el agua achicada en el recinto inferior,
para ser impulsada al siguiente más arriba.
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Fig.36 Gautier, ataguía en escalera - Plancha XXI y su explicación [3] |
4.2 Ejemplos. Puentes de Neuilly (1771-1956) de Perronet, y Orleáns, (1763)
A modo de ejemplo de una solución
relativamente clásica, con agotamiento del recinto y malla de pilotes en seco, las
figuras que siguen muestran las obras de cimentación de dos puentes del siglo
XVIII: el puente de Neuilly sobre el Sena (Fig.37), celebrada obra de
Perronet hecha entre 1768 y 1771 y, desgraciadamente, demolida en 1956, y las
del puente de Orleáns, hecha un poco antes.
Perronet introdujo un
cambio sustancial en el perfil de los puentes, al rebajar drásticamente los
arcos, respecto al patrón clásico semicircular, a la vez que adelgazó las
pilas, a pesar de la generación de fuertes empujes horizontales transmitidos a
ellas por los arcos.
Para equilibrar esos
empujes horizontales, procedió a un cimbrado simultáneo de todos los arcos; con
ello, pudo rebajar su directriz y aumentar el ratio vano/espesor de pila del
3:1 tradicional de los romanos, y el 5:1 de esa época, hasta el 9:1, con un ancho de pila de 4.35 m
para arcos de 39 m en Neuilly. (llegaría a un 15:1 en el de Nemours, en 1805)
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Maqueta
(Exposición Sueño e Ingenio, BNE)
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Fig.37 Puente
de Neuilly- perfil y maqueta
Los pilotes de las ataguías de doble pared, tenían unos 20 cm de diámetro, 24 pies de longitud y se espaciaban 4 pies entre ejes, sobresaliendo 6 pies por encima del nivel de estiaje. Una vez ejecutadas las dos paredes, con una draga movida por caballerías se excavó su interior, antes del relleno con tierra arcillosa.
Para achicar el agua de la ataguía se emplearon, múltiples máquinas de rosario verticales, en
cuyos manubrios actuaban cuatro hombres, y, por otro, norias de cangilones accionadas
por una gran rueda de paletas (Fig.39); ésta, con un largo eje de
transmisión (ya detallado en la Fig.16) llegó a mover dos norias, una en
el estribo y otra en la pila vecina, (Fig.40), extrayendo 4442 m3 en 24h, a una altura
media de 6.5m.[3].
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Puente de Neuilly.- Cimentaciones y disposición de los equipos en la ejecución del estribo y primera pila. [7] |
Los pilotes tenían un diámetro medio de 30 cm
y longitud variable entre 12 y 18 pies. En el estribo se hincaron 435 pilotes
hasta rechazo, usando 8 martinetes manuales y dos martinetes de ruedas; el rendimiento
por equipo era de unos 3-4 pilotes diarios.
El nivel requerido para la cimentación se situaba al menos a unos
dos metros por debajo del estiaje, para que los pilotes y entramado de madera
estuviesen siempre sumergidos, para asegurar su longevidad. A ese nivel se
recortaron los pilotes, sobre los que se dispuso un entramado de vigas de
madera, con las longitudinales situadas sobre las propias cabezas de los
pilotes y, sobre ellas, otra malla de vigas transversales
Los huecos de la malla se rellenaron con piedra retacada, que se
enrasó con el entramando de madera. Se formó así la base de madera, sobre la cual
arrancaría la mampostería.
En la Fig.41 se muestran las secuencias de la ejecución de
estos trabajos en la pila y el esquema típico de las cimentaciones de Perronet.
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Secuencia de trabajos en cimentación de pila, de [7] |
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Esquema de cimentación de pilas, de Perronet [8] |
Fig.41 Secuencias constructivas
Para el agotamiento de las ataguías en la construcción del puente
de Orleáns, sobre el Loira ejecutado unos pocos años antes, en 1763, se
dispusieron, además. unas bombas de rosario inclinadas, movidas por ruedas hidráulicas
de álabes o por caballerías, así como ruedas de tímpano.
En la Fig.43, se muestra la disposición de medios de
agotamiento del agua en el interior de los recintos de las ataguías, igualmente
de doble pared con relleno arcilloso entre sus paredes.
Destaca la profusión de bombas de rosario verticales
manuales de manubrio, en dos grupos de 9 y 24 bombas [7]
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Bombas de rosario vertical movidas a brazo, de rosario inclinado movido por caballerías en plataforma de eje rotativo vertical. Noria movida por rueda de paletas y rueda de tímpano [7] |
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Vista de los trabajos de una pila en el puente de Orléans, julio de 1752 |
Fig.43 .- Medios de agotamiento en el Puente de Orleáns [7]
4.3 Ejemplos. El puente medieval de Londres (1176-1832) y su sustituto.
La solución de arranque
con escolleras en el recinto inundado fue la empleada en la cimentación de las
19 pilas del célebre y desaparecido puente medieval de Londres, erigido a
finales del siglo XII y demolido en 1832.
Fue un puente muy
singular e icónico, que se pobló de casas (llegó a haber doscientas) que
dejaban una estrecha calle de unos 3 m para paso de peatones, caballerías y
carruajes.
En
las figuras que siguen se muestran diversas representaciones de ese puente, con
los edificios encima; edificios que fueron pasto de las llamas en varias
ocasiones, lo que hizo que se terminase por decretar la demolición de los
edificios en 1756.
Cuando,
en 1756, se decidió proceder a la demolición de los edificios y adecuar el
puente para el creciente tráfico de carruajes, carros y persona, también se
eliminó la pila central, para ampliar la luz del arco central y dar mejor
capacidad a la navegación. Fue entonces cuando se pudo detallar el sistema
constructivo y estructural de las primitivas pilas.
Se había creado un
recinto hincando tablestacas y pilotes en el lecho, que se rellenó con
escollera y piedras hasta un poco por debajo del nivel medio del agua, ya que
la importante oscilación de la cota del agua debida a las mareas sólo permitía mantener
en seco la ataguía mediante agotamiento a partir de ese nivel; ahí se dispuso
una base de madera y se arrancó la sillería de la pila. De este modo, esa base
de madera quedaría siempre sumergida, a efectos de asegurar su durabilidad.
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Fig.49 El nuevo arco central y su cimbrado. 1758. [24] |
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Pintura de Henry Cattley |
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Pintura de Edwd. Willm. Cooke |
Fig.50 Demolición del puente
El “nuevo” Puente de Londres
Para sustituirlo se
adoptó una solución relativamente clásica o conservadora, de John Rennie, que
había construido un par de décadas antes el puente de Waterloo; aunque
fallecido en 1821, la ejecución la llevaron a cabo sus hijos.
Para
ejecutar su cimentación se procedió a construir una ataguía con triple pared;
se dragó su interior y se hincaron pilotes de 6 m de longitud; se embebieron los
30 cm superiores de los pilotes con un hormigón con mampuestos; se fijaron
vigas de madera sobre las cabezas de los pilotes y, perpendicularmente sobre aquellas,
travesaños que soportaban una plataforma, sobre la cual arrancaba la mampostería
de piedra tallada de la pila.
Este puente tampoco
existe hoy día, al ser reemplazado en 1970 por el actual.
4.4 Hacia los conceptos actuales: Ataguías con riostras y acodalamiento interior-1838 Acueducto sobre el Potomac
Antes de la aparición de las tablestacas metálicas a finales
del XIX, hubo una postrera evolución de las ataguías basadas en doble pared de
pilotes y tablestacas hincadas de madera, rellena en su interior con material
térreo impermeable, evolución en la que se introdujo un nuevo e importante
concepto, que es el empleado actualmente con calados importantes: el
arriostrado y acodalamiento interior de las paredes mediante vigas
horizontales.
Se aplicó en 1838 en la ejecución de las pilas del hoy
desaparecido Acueducto sobre el Potomac [26], cimentadas en una capa de roca
bajo un lecho de algo más de 5 m de lodos y acarreos, sobre el cual el río tenía
un calado de unos 5 m de agua; ello suponía excavar el interior hasta unos 10m
de profundidad y eliminar el agua hasta esa cota, más allá de las posibilidades
de la práctica normal.
Tras un previsible fracaso con una ataguía de simple pared,
con la que se había empeñado el primer contratista, el responsable del
proyecto, capitán William Turnbull, diseñó una de doble pared pero modificada y
reforzada respecto a las ataguías tradicionales.
Dispuso en la pared interior una fila de pilotes de roble de
12 m de longitud y Ø40 cm con puntera metálica, hincados con un martinete de 780
kg movido por caballos, que daba un golpe cada 1.5 minutos. En la exterior, a
4.5 m, se hincó otra fila de pilotes de 11 m de longitud, del mismo diámetro
pero sin puntera.
Sobre esos pilotes se armó un andamio para los martinetes de
unos 600 kg para hincado de las tablestacas de madera, de 12 m de longitud las
interiores y 11 las exteriores. Estos martinetes se movían por rueda de andar (6
operarios y 75 segundos por golpe) o por manivela (8 operarios y 7.5 minutos
por golpe)
Se rigidizó el conjunto con varios planos de marcos de vigas
horizontales que rigidizaban las paredes de tablestacas a la vez que la apuntalaban
una pared con la opuesta. Inicialmente se montaron in situ; según iba
progresando el agotamiento de agua dentro de la ataguía se incorporaban
sucesivos. planos de marcos de rigidización y arriostramiento. (Fig.52)
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Fig.52 Sección y perspectiva interior[28] |
Sin embargo, tras la aplicación de este sistema en las
primeras pilas, la solución final adoptada fue diferente, suprimiéndose la fila
de pilotes interna y consistía en: hincar los pilotes del contorno exterior
hasta la roca; prefabricar el marco en tierra y llevarlo flotando a su posición
y sumergirlo hasta tocar fondo; hincar las tablestacas hasta la roca en los
lados opuestos del marco; unir el marco a esas tablestacas para fijar su
posición; colocar las tablestacas restantes, conformar la pared del contorno y
rellenarla de arcilla. (Fig.53)
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Fig.53 Solución final, con estructura prefabricada para marcos de arriostrado y rigidización [29] |
5. Los cajones
Hasta el Siglo XVII,
cuando había que hacer pilas para un puente en medio del agua, las técnicas
disponibles realmente no eran más que una evolución de las usadas por los técnicos
romanos.
Por ejemplo, en la
ingeniería portuaria romana ya se empleaban cajones de madera, montados in situ
con ayuda de pilotes hincados, o bien, prefabricados y llevados flotando al lugar
de empleo, donde se rellenaban con el opus
caementitium.
Pues bien, a mediados del
Siglo XIX se produjo un cierto renacimiento de esa técnica, que fue perfeccionada
con un procedimiento de Beaumoulin, Ingeniero de Ponts et Chaussées, que se aplicó
por primera vez en un puente de ferrocarril sobre el Cher, utilizando cajones
de madera sin fondo.
Sin embargo, ya se había producido con anterioridad, a finales del
siglo XVII, un cambio innovador en el empleo de cajones en las cimentaciones en
agua de los puentes, con una nueva idea, que habría que atribuir al fraile
dominicano de Maastrich, François Romain, idea que aplicó en la construcción
del Pont Royal en Paris en 1685; sin embargo, suele atribuirse este cambio a
Labelye, autor y constructor del puente de Westminster, en 1750, quizás debido
a la notoriedad que adquirió esa obra.
A partir de entonces, en situaciones con dificultades
para el arranque en seco de la base de las pilas, empezaron a emplearse
soluciones de este nuevo tipo, hasta que, un siglo después, la disponibilidad del aire comprimido
y su empleo pionero por Triger bloqueando filtraciones de agua en actividades
mineras, produjo un giro espectacular en las posibilidades de cimentación de
puentes en grandes cauces y profundidades en el siglo XIX.
Lo
que sigue es un ligero recorrido por las técnicas anteriores a la de los cajones
presurizados, que seran objeto de otro capítulo de esta serie.
5.1 La técnica de los cajones estancos prefabricados de madera.
Ya se ha dicho que el empleo de cajones
prefabricados de madera, que se llevaban flotando al lugar de empleo donde se
rellenaban con material (Escombros, gravas u hormigón) para hundirlos hasta
apoyar en el lecho, era muy antiguo, sobre todo en obras portuarias, tanto que esa
técnica, por ejemplo, ya la utilizó Julio César en el sitio del puerto de Brindisi, para
cerrar la salida del mismo.
Sin embargo, su empleo
conocido en cimentación de puentes de fábrica parece ser bastante más reciente,
teniendo que llegar al año 1685 para encontrar una aplicación eficaz de esta
técnica, tanta que el puente en que se aplica, Pont Royal de Paris, sigue
resistiendo más de 3 siglos de avenidas del Sena.
Resultaba, entonces, una
técnica ventajosa sobre lechos granulares en los que las filtraciones por fondo
no serían dominables si se empleaban tablestacados
5.1.1 Un fraile dominicano innova cimentando el Pont Royal (1685)
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Fig.55 Pont Royal, cuadro de Gobaut (gallica.bnf.fr) |
El proyecto de este
puente de fábrica contemplaba un arranque de las cimentaciones profundo, a 15
pies (unos 4,5 m) por debajo del nivel del agua, nivel en el que se estimaba
que no se verían afectadas por socavaciones en el lecho del río. A esa profundidad
se situaría una plataforma o entramado de madera, a modo de encepado, que
cosería las cabezas de una densa malla de pilotes de madera de 10/12 pulgadas
de diámetro, separados unos 45 cm entre ejes.
Para llegar a esa
profundidad se había previsto una ataguía muy robusta, con doble pared de tablestacas
de pilotes y tablones, que dejaba un hueco para rellenar con arcilla con un
espesor mínimo de 9 pies (1.80m), con separación de pilotes alternados de unos
2 a 3 pies. (Fig.57)
Sin embargo, en la
primera de las pilas hubo muchos problemas y no funcionó la solución, y es aquí
donde interviene el fraile dominico François
Romain, que había ejecutado exitosamente un puente en Maastric y que emplea
un método distinto.
En primer lugar utiliza
una draga para excavar y regularizar el fondo de apoyo de la cimentación
dejándolo plano (lo que parece que también es otra innovación en Francia), tras
lo cual se ejecutan los pilotes, que deberían quedar enrasados a la cota especificada
de 15 pies bajo el nivel del agua, y todos en el mismo plano para que la carga
transmitida por el cajón fuese uniforme, aunque esto es dudoso que se
consiguiese.
Tras ello Romain, carga
en una gran barcaza de madera con fondo plano y hasta donde le permita su flotación,
gran parte del material del arranque de la pila, que ya va colocado. La sitúa
en la posición de la pila, donde la fija para que, al irse hundiendo, conforme
se vaya añadiendo material, se apoye sobre los pilotes.
Configura una especie de
recinto, con la base de piedras enlazadas y adyacentes a las paredes, también
de piedra, que formaran parte del paramento de la pila. Conforme se va cargando
recreciendo la pila y rellenando los huecos entre las paredes de piedra con
escombros y hormigón puzolánico, la barcaza o cajón guiada por pilotes, se va
sumergiendo y finaliza apoyada y cargando sobre los pilotes del cimiento.
Se recrece la pila que,
además, se sobrecargó con un peso mayor al que iba a soportar una vez
construido el puente y, tras seis meses de pruebas, se comprobó que los
asientos eran 27 mm (en parte se atribuyeron a la retracción de los
hormigones), por lo que se juzgó adecuado iniciar los arcos desde esa pila.
Este pseudo-cajón es
reivindicado, en especial por autores franceses, como un antecedente del método
que empleó años más tarde el suizo Lavelye para ofertar y ejecutar el puente de
piedra de Westmisnter en 1747.
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Fig.58 Pont Royal por Livinus Cruyl- 1687 (Gallica.fr). |
5.1.2 Cimentación directa en lechos granulares con cajones prefabricados estancos. Westminster 1750.
En
1721, cuando sólo había un puente en Londres para cruzar el Támesis, se
presentó una petición al Parlamento para construir un segundo.
Hubo
diversas propuestas como las de Batty Langley de un puente con tablero sobre
cerchas de madera con luces de 100 pies y dos soluciones de apoyo, una sobre
pilas- pilote de madera y otra con pilas de mampostería sobre una base de
pilotes (Fig.59)
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Fig.59 Soluciones de Langley [31] |
La
Comisión del Puente de Westminster se inclinó por un diseño de James King, de
un puente mixto, con 13 arcos de madera de roble de 76 pies de luz sobre pilas
de mampostería (Fig.60), aunque seguía discutiendo con Charles Labelye
sobre su solución para la cimentación de las pilas.
Finalmente,
en 1737 Labelye consigue que se apruebe su solución de 13 arcos, pero sólo le
autorizan a trabajar con las cimentaciones a mitad de 1938, pues la Comisión
del puente aún mantiene la idea de la superestructura en madera, que le
contratan a James King. Sin embargo, continúan las discusiones en la Comisión
entre partidarios del puente de piedra y los de la del tablero de madera.
En 1940, cuando Labelye ya estaba ejecutando la tercera pila,
se le pide que presente una solución y estimación de construcción con arcos de
mampostería adaptados a las pilas y geometría de la solución de King, que es
aprobada por la Comisión, a la vez que anulan el contrato de King (Fig.61)
El
procedimiento de cimentación se basaba en el empleo de un enorme cajón estanco
de madera, prefabricado en la orilla, cuyas paredes era reutilizables mientras
que el fondo sería perdido y quedaría formando parte de la cimentación. Sus
dimensiones eran 26 m de largo, 10 m de ancho y 5.20 de altura, lo que dejaría
un ancho interior libre de casi 2 m alrededor de la pila.
En
cada pila se dragó el fondo existente para proporcionar un apoyo uniforme y
horizontal a unos 2m por debajo del lecho existente de gravas y bolos.
Tras
ello, se llevó flotando el cajón hasta su
posición, donde una serie de pilotes de madera hincados a su alrededor
servirían para su posicionamiento y guiado durante su hundimiento y para crear
unas barreras de protección contra choques de embarcaciones o entrada de
elementos flotantes. (Fig.62)
El
equipo flotante de pilotaje movido por caballerías, diseño de Vaoloué, ya se mostró
en la Fig.6.
Una
vez en posición, se colocaron dentro del cajón estanco las tres primeras capas
de sillería de la base de la pila, tras lo cual se procedió a acabar de
hundirlo hasta posarlo en el fondo que se había preparado inundándolo con agua
a través de unas compuertas. Una vez conseguido que el cajón lastrado
descansase sobre el fondo, se procedió a reflotarlo achicando el agua para
comprobar que el apoyo era uniforme.
Finalmente,
se procedió a hundir definitivamente el cajón y seguir colocando capas de la
sillería de la pila hasta sobrepasar el nivel del agua. Tras ello se liberaron
las fijaciones de cola de milano y cuñas de las paredes a la base, con lo que
flotaban para reutilizarlas en otro cajón, en tanto que la base de madera del
cajón quedaba como cimiento de la pila.
Cuando
todo iba bien el ritmo era rápido; el propio Labelye dice que la cuarta pila se
cimentó en 20 días, en mayo de 1940.
Los arcos se construyeron sobre cimbras apoyadas en la pila y
pilotes. Se empezaron en 1740 y se completaron en 1747. (Fig.63, 64).
El
puente se terminó a finales de 1747. Sin embargo, desde unos meses antes, se
había detectado un asiento en una pila, ante cuyo incremento se retiró parte
del peso que la cargaba (balaustrada, pavimento y parte del relleno sobre sus
arcos); ello no detuvo el asentamiento en la pila, deformando los arcos que
salían de ella y afectando su estabilidad.
Por
ello, se procedió a construir dos pilas provisionales adyacentes a la pila y
arcos dañados, montar unas estructuras o cimbras provisionales debajo de los
arcos para prevenir su derrumbe y poder proceder a su desmontaje, a la vez que
se ejecutaba alrededor de la pila una pantalla de pilotes, cosidos entre ellos
con cola de milano, y rellenando con grava el hueco entre la pila y esa
pantalla.
Una
vez estabilizados los asientos, comprobados sobrecargando la pila, se
reconstruyeron los arcos y se acabó y abrió el puente a finales de 1750.
Fue una obra emblemática que dio lugar a unas cuantas representaciones
pictóricas en las que aparece su construcción, amén de ser muy publicitada y
tomada como modelo; tanto que el sistema de cajones es atribuido, por no pocos
autores, a Labeyle, olvidando el precedente del parisino Pont Royal.
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Fig.65 Dibujo mostrando la reparación de la pila |
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Fig.66 Cuadro de Richard Wilson; vista del puente en construcción, alrededor de setiembre de 1744 |
5.1.3. Puente de Saumur sobre el Loira. Pont Cessart
Hecho entre 1756 y 1764, proyectado
por Jean- Baptiste de Voglie, ingeniero jefe de la región de Saumur, y
ejecutado por su subalterno, el ingeniero Louis-Alexandre De Cessart, consta de
12 arcos rebajados de 20 m, sobre pilas de 3.9 m de espesor (ratio 5:1, cimentadas cada una de ellas
sobre un algo más de un centenar de pilotes de 9-10 m de longitud, que
atravesaban una capa de gravas de 4 a 5 m de espesor.
El proyecto preveía la
ejecución de ataguías tablestacadas para el arranque en seco de las pilas sobre
los pilotes, pero en la primera pila fue casi imposible realizar el agotamiento.
Por ello, Cessart pensó aplicar en las siguientes un procedimiento basado en la
vieja técnica del cajón de madera, prefabricado y flotante, ya utilizada en 1685 por el fraile Romain, de Maestricht
en el Pont Royal y que se acababa de aplicar, perfeccionada, en Westminster por
Labelye.
En la ribera del río se fabricaron los cajones estancos
de madera, con fondo plano muy reforzado, ya que actuaría como encepado y base
de la mampostería; se lanzaban al agua deslizando por un tobogán inclinado que
penetraba en el agua, (Fig.69), y se dirigían navegando hacia los
andamios de la pila.
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Fig.69 Botadura del cajón. Palancas A de elevación para inclinarlo hasta deslizamiento. [9] |
Los pilotes de madera componían tres series: los propios
de cimentación del cajón (6 filas de pilotes de Ø30cm); los de cerramiento del
recinto, (1) situados cada 45 cm que, junto con otra
serie de pilotes externos (3), servían de apoyo exterior para conformar el
andamio o plataforma de trabajo, de protección de la zona de trabajos y de ayuda
para posicionar y fondear el cajón (Fig.70).
El
recinto estaba abierto aguas abajo para facilitar la entrada del cajón. En la
plataforma se disponían equipos de elevación para colocación de la mampostería
de la pila. En el contorno exterior se dispuso una serie de haces de mimbre que
encerraban ramas de árbol y piedras, a modo de sellado para impedir la entrada
de lodos y arenas arrastrados por la corriente del río hacia la base de la pila.
Una vez conformado el recinto, se dragaron los
materiales del lecho del río en la base de aquellas pilas en las que ese fondo
estaba por encima de la cota de cimentación prevista. Tras ello se procedió al
hincado, hasta rechazo, de los pilotes de cimentación; 116 era el número
previsto.
Se procedió a cortar el más de centenar de pilotes de
cimentación, en cuya operación era clave conseguir una nivelación muy precisa
de los descabezados, de modo que todas las cabezas estuviesen en el mismo
plano, para que hubiese un reparto uniforme de carga en el fondo del cajón.
Había que cortar todos los pilotes al mismo nivel y ello
a una cierta profundidad bajo el agua, que llegó a ser respetable: de 4.6 m en
las pilas centrales. Esto se hacía con la máquina, también invención para esta
obra, ya descrita y mostrada en la Fig.7.
Una vez cortados los pilotes, se rellenaba y regularizaba
el espacio entre ellos con piedras y gravas, retacadas con maza.
La siguiente operación fue la de situar el cajón dentro
del recinto y su fondeo. Se lastraba colocando los propios sillares de la mampostería
de la pila, hasta posarlo sobre las cabezas del más de centenar de pilotes. Desde
la plataforma perimetral los sillares se descendían hasta la base por un plano
inclinado. (Fig.70)
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Fig.71 Fondeo del cajón en pila central. Colocación de filas adicionales de mampostería para lastrado [9] |
Una vez fondeado, se continuó levantando la mampostería
de pila, en seco dentro del cajón, en la Fig.72, se muestra una
secuencia de las fases de colocación, fondeo del cajón y levantamiento de la
pila. Tras sobrepasar el alzado de la pila el nivel del agua, se procedía a
abatir y retirar los laterales del cajón para su reutilización; Fig.73.
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Fig.72. Pila 3. Fondeo de cajón y levantamiento de pila |
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Fig.73 Desmontaje y retirada de laterales del cajón [9] |
En cuanto al ritmo de ejecución, por ejemplo, en la
tercera pila: el 26 de agosto de 1757 se posicionó el cajón, sobre el que se
fueron colocando las piedras de la pila; cuando se colocaba la mitad de la
tercera base de piedra, el 21 de septiembre de 1757, a las 8 en punto de la
mañana, el cajón estaba varado en los ciento dieciséis pilotes del cimiento.
Tras colocar la octava capa de piedras, el 6 de octubre de 1757, se retiraron
los laterales de cajón que hacían de ataguía. En la Fig.72 se muestra la
secuencia seguida en esa pila 3.
Para
prevenir problemas derivados de asientos en pilas, como los ocurridos en el
puente de Westminster, Cessart aplicó una sobrecarga temporal, una precarga, en
cada pila, antes de proceder a ejecutar los arcos y restos del puente.
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Fig.75 Plan general de ejecución [9] |
5.2.- Los cajones abiertos sin fondo
5.2.1. Cajones de madera sin fondo
5.2.1.1 Procedimientos de Beaumoulin
A mediados del Siglo XIX
se produjo un cierto auge de la aplicación de cajones de madera sin fondo en
cimentaciones, con un procedimiento del Ingeniero de P.et C. Beaumoulin, aplicado inicialmente en varios
puentes ferroviarios de la línea de Tours a Burdeos, sobre el Cher en 1845,
Vienne en 1846 y La Creuse en 1848. [36]
Este método resultaba indicado
cuando el apoyo, tras dragado en su caso, se hacía sobre lechos resistentes y
no erosionables, en los que no eran hincables a percusión ni pilotes ni
tablestacas. La facilidad y rapidez de ejecución de este procedimiento respecto
a los alternativos hizo que se siguiese aplicando en otros puentes, como en
todos los de Paris sobre el Sena a partir de 1857 (Saint Michel, Solferino,
Louis-Philipe), donde acabó desterrando la técnica de encepados de madera sobre
pilotes usada hasta entonces.
La idea general era la
siguiente: descubrir la superficie de asiento, por ejemplo con un dragado
previo; fondear sobre ella el cajón, creando un recinto al abrigo de la
corriente; colocar unas capas de hormigón sumergido sobre ese fondo, hasta
llegar a un nivel en que las paredes del cajón eran estancas y el hormigón
colocado bloqueaba las filtraciones laterales y de fondo; achicar el agua para,
sobre esa base de hormigón, continuar en seco el arranque de mampostería de la
pila.
El hormigón
sumergido se colocaba con cestas que se vaciaban en el fondo, por vuelco o
apertura de su fondo, o por medio de tubos tremie (Fig.77). Se iba avanzando cada capa a favor de
corriente, para facilitar reducir los lavados y facilitar la salida de la
lechada generada; por ello, no se cerraban totalmente las tablestacas
verticales inferiores de los cajones, sino que se dejaban ligeramente separadas,
unos 5 cm.
Se empleaban dos
soluciones, con paredes totalmente sólo estancas en la parte superior o totalmente
estancas en toda su altura.
5.2.1.1.1 Cajones parcialmente estancos
Cuando los cajones sólo
tenían paredes estancas en su parte superior, se llevaba el hormigón sumergido
hasta una cota próxima al nivel del agua, dentro de las paredes estancas, de
modo que posibilitase el agotamiento del agua y ejecutar en seco el resto de la
pila; también se podía colocar hormigón sumergido hasta superar la cota del agua,
en cuyo caso quedaba parte de ese hormigón visto (Fig.78).
Este tipo de cajón tenía
una base rectangular, con paredes inclinadas 1:5; se disponían varias filas
inferiores, al menos tres, de correas horizontales dobles, entre las cuales,
una vez fondeada la armadura del cajón, se deslizarían tablestacas verticales
para crear un cierre con el fondo; estas tablestacas no estaban machihembradas,
sino ligeramente separadas, para dejar salir la lechada y lodos y permitir un
mejor anclaje del hormigón al paramento. En la parte superior, las paredes eran
impermeables, con entablado horizontal y calafateado, hasta sobresalir del
nivel del agua: 1 m era lo habitual
El armazón de montantes
verticales y correas inferiores se llevaba a su emplazamiento suspendido entre
dos barcazas; una vez posicionarlo, sin sumergirlo, se determinaba con sondas
en todo el perímetro, la longitud que debía tener cada montante para asegurar
su contacto con el fondo irregular; se elevaba y recortaba cada montante a la
longitud requerida. A partir de ahí, se montaban el resto de las correas
horizontales y se colocaba el entablado del tramo superior y se hacía su
calafateado y se fondeaba definitivamente en su posición.
A pesar de sus
dimensiones (por ejemplo, 22m x11 m en su base y 6 de altura, en el Viaducto de
Port Launay) su flotabilidad facilitaba los movimientos para posicionarlo con
precisión. Una vez bien posicionado el cajón, se montaban las tablestacas verticales
para el cierre con el fondo, presionándolas por golpeo contra dicho fondo y
fijándolas con cuñas de madera a las correas: el algún caso, se prefería no
cerrar del todo el paramento aguas abajo, para facilitar la salida de las
lechadas y lodos durante el hormigonado, retrasando la colocación de algunas
tablestacas hasta que la capa de hormigón llegaba a ellas.
Cuando por el dragado
previo, el cajón estaba encajado en el lecho, se evitaba un retorno de esas
lechadas, disponiendo un cuenco aguas abajo del cajón, de donde se retiraban
con draga. A estas precauciones, para no contaminar con lechadas el hormigón
del macizo, se le daba considerable importancia en el procedimiento.
Se solía disponer un
cordón perimetral de escollera, para reducir empujes del hormigón y protección
frente a las corrientes. Se iba colocando conforme progresaba el hormigonado.
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Fig.79. Cajón sin fondo, paredes con parte superior estanca y parte inferior no estanca. Tal como se aplicó en el puente de Saint Michel [27] |
El hormigón sumergido, en
el puente de Saint Michel, se hacía con cemento Portland, con una dosificación
de 250 kg/m3 .
El mismo tipo de cajón de la Fig.50 se
utilizó en las cimentaciones de otros puentes parisinos, como Solferino (1858),
Change (1859) y Louis-Philipe (1860).
Una variante: Viaducto ferroviario de Port-Launey, en el Aulne
Viaducto de 1866 de la línea de ferrocarril de Nantes a Brest, con
pilas de gran altura cimentadas en el cauce, a 5.11m debajo del nivel de las
aguas (que podían ser aumentar en 2 m, por la marea), mediante cajones de
madera de 22.75x11 m, abiertos en el fondo, según el procedimiento de
Beaumoulin, de paredes parcialmente estancas, con alguna modificación para
conseguir su sellado y ejecutar la excavación y cimentación en seco.
Antes de colocarlo se hizo un dragado para eliminar la parte
meteorizada de los esquistos y descubrir la roca sana.
Los cajones tenían las paredes calafateadas, salvo en la parte
inferior, debido a que las irregularidades en la roca del cimiento no permitían
su sellado en el contorno de apoyo. Por ello, para lograr el cierre del recinto
y estanqueidad de la parte inferior, tras la inmersión, se colocaron
tablestacas muy juntas a partir de las dos correas inferiores; contra ellas se
dispuso una especie de ataguía sumergida formada por un gran cordón de arcilla
envuelta en una tela, consolidada mediante escollera puesta encima. Con ello se
consiguió limitar la filtraciones, de modo que intermitentemente con una bomba
se mantenía el recinto en seco.
Ya en seco se saneó el fondo hasta encontrar esquisto sano, se
regularizó el apoyo con mampuestos y mortero y se inició la mampostería hasta
sobresalir del agua.
Como curiosidad: para su
colocación, no hubo necesidad de grúas no cabrestantes, al aprovechas las oscilaciones
de nivel del agua por las mareas (2m). En una primera fase el cajón estaba
dotado de unas “muletas”, que sobresalían 2 m por debajo del fondo de las
barcazas, en las que quedaba varado al bajar la marea, se retiraban las
barcazas, que volvían a sujetar el cajón al ascender la marea, liberando los postes,
que se retiraban del cajón; al volver a bajar la marea, se liberaba al cajón,
que quedaba fondeado definitivamente.
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Fig.81 Viaducto sobre el Aulne |
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Planta del cajón y pontonas auxiliares [35] |
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Fig.82 Colocación y operativca del cajón del Aulne |
5.2.1.1.2 Cajones con paredes estancas en toda su altura
Un ejemplo es el del puente de Port-de-Piles, sobre La Creuse,
el tercero de los puentes del procedimiento de Beaudemoulin, ejecutado en 1848,
en el que la cimentación se empotró 2 m en un lecho de arcillas muy duras,
apoyándose a 4 m bajo el nivel del agua, tras retirar las gravas del
recubrimiento. Se buscó excavar en seco esas arcillas para cimentar la pila en
seco.
El cajón tenía las paredes estancas en toda su altura; unos
montantes reforzados, debido a la mayor carga de agua tras achique, que
arrancaban de una zapata en la base; sustitución de las tablestacas verticales
separadas por unos maderos horizontales muy pegados y calafateados situados
exteriormente a los montantes.
El cajón de pila en el cauce de La Creuse tenía 18.8 m de largo y
10.2 m de ancho en su base, y una altura de 5.80 m., que luego se redujo a
4.10. Peso total sobre 29 t. Se montó sobre dos barcazas, de las que mediante
cabrestantes y reenvíos en ménsulas se podía descender.
Se dragó una rigola con el contorno del cajón,
, retirando las gravas hasta descubrir la capa de arcilla. Se posicionó el
cajón, y se descendió hasta apoyar la zapata sobre la capa de arcilla dura de
la base. .
Se selló el contorno exterior con una pequeña ataguía de arcilla,
retacada contra las paredes del cajón y protegida con lona, sobre la que se
colocó escollera a modo de protección y peso para ayuda a su sellado. Tras
ello, se achicó el agua y se procedió a la excavación en seco del interior para
provocar el descenso del cajón.
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Fig.84 Fase de excavación en seco [36] |
5.2.2 Cajones metálicos abiertos sin fondo.
Una variante de los
anteriores, fue el empleo de cajones estancos de chapa por A. Pluyette, en las
cimentaciones del Viaducto de Nogent-sur-Marne, situadas a 7 m debajo del nivel del agua, tras dragar 3 m de arenas. Inmediatemente tras ese dragado, sin dar tiempo a arrastres de arena sobre el plano de apoyo, se colocaba el cajón, para iniciar la base de hormigón sumergido de 3 m de espesor que debía asegurar la estanquidad para el agotamiento posterior, antes de iniciar, en seco, la mampostería.
Fue
motivo de cierta polémica y muy criticado por Beaudemoulin [34], que resaltaba, por
ejemplo, la imposibilidad de evacuar lechadas y lodos generados durante la
puesta del hormigón sumergido, que se embeberían en éste, y falta de adherencia
con la chapa, no sellando filtraciones del fondo.
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Pila s/ base de hormigón sumergido[Chaix-Traité des Ponts] |
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Fig.86 Cajón sin fondo y pared estanca de chapa metálica Viaducto de Nogent-sur-Marne [25] |
Otro método distinto, fue
aquél en que se empleaban cajones metálicos, que se hundían progresivamente
mediante excavación interna, con presencia de agua en su inicio, pudiendo
terminarse en seco, permitiendo llegar a un fondo de terreno admisible, donde
el cajón ya actúa como encofrado para su relleno con hormigón. Vemos dos
ejemplos de muy distinta concepción: Torre de Londres y Tay.
5.2.2.1.- Puente de la Torre de Londres
En las
cimentaciones del emblemático puente de la Torre
de Londres, a finales del Siglo XIX se usaron cajones de hierro
forjado, abiertos sin fondo, con un procedimiento distinto a los anteriores, pero
muy singular.
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Fig.87 Uno de los planos originales del puente |
Su construcción fue
aprobada por un Acta del Parlamento de 1885. Se imponían restricciones en
cuanto a mantener, durante la construcción, un gálibo libre de navegación de
160 pies (48.8 m), lo que restringía enormemente el espacio de construcción para
las cimentaciones de las torres, eliminado la posibilidad de las clásicas
ataguías hincadas de doble pared.
Se ideó hacer en cada
pila un recinto con 12 cajones abiertos de hierro forjado situados un poco por
fuera del contorno exterior de las pilas (Fig.88). En las caras mayores
se disponían 4 cajones cuadrados de 28 pies de lado (8.5m), separados 2.5 pies
(unos 75 cm), lo justo para que un hombre pudiera excavar entre ellos. Se remataban
con una pareja de cajones triangulares aguas arriba y abajo, dejando en su interior
un espacio de 124x34 pies (37.8x 1.4 m).
Se excavaron con buzos
las gravas y arcillosas superiores del lecho en el interior de cada cajón, de
modo que se el cajón se fue hundiendo y clavando entre 1.5 y 3 m en la arcilla
más dura del lecho, por lo que se podía achicar el agua en marea baja sin filtraciones
por bordes y fondo, tras lo cual se excavó el resto en seco a mano.
A medida que el cajón se
hundía se recrecía con tramos adicionales, temporales, para disponer de una
caja estanca de 57 pies de altura que permitiría ejecutar en seco la pila hasta
sobresalir del agua.Los cajones se hundieron,
controladamente, hasta una profundidad de 19 pies bajo el lecho del río.
Una vez a su cota se excavaron bajo sus bordes, bataches alternos de 5 pies hacia el interior y 7 pies de profundidad, que se fueron rellenando de hormigón.
Una vez a su cota se excavaron bajo sus bordes, bataches alternos de 5 pies hacia el interior y 7 pies de profundidad, que se fueron rellenando de hormigón.
Una vez enclavados los
cajones externos se rellenaron con hormigón hasta la altura de 19 pies de los cajones
definitivos junto con los espacios entre ellos.
Tras ello, se pudo achicar
el hueco interior, proceder a su excavación y rellenar con hormigón este
recinto dentro de los cajones como base de la pila de ladrillo revestido con
mampostería de granito hasta sobresalir 1,10 m sobre el nivel del agua, retirando
luego los módulos de recrecido temporal de los cajones que mantenían estanco el
recinto de construcción de las pilas (Fig.89).
5.2.2.2 Primer puente de ferrocarril sobre el Estuario del Tay. (1878).
Este puente de
ferrocarril precisó para cruzar el estuario del Tay, en Escocia, de una
longitud de 3.264 m, por lo que, cuando se puso en servicio, a mediados de 1878,
fue el puente más largo del mundo. Fue proyectado en 1869 por Thomas Bouch con
74 vanos de diversas tipologías de celosías metálicas y algún tramo con arco
superior. (Fig.90).
También
es tristemente famoso por el desastre ocurrido en diciembre de 1879, año y
medio después de su inauguración, cuando, durante un duro temporal con fuertes
vientos transversales al puente, y al paso de un tren de pasajeros, colapsaron
algunas pilas cayendo al agua varios tramos junto con el tren, ocasionando
numerosas víctimas. La causa parece que estuvo en defectos de diseño,
dimensionado y de ejecución de las pilas metálicas frente a esfuerzos
laterales. Se construyó un nuevo puente al lado, y sólo quedan restos de las
cimentaciones de las viejas pilas.
Se proyectaron pilas
cilíndricas gemelas de mampostería y ladrillo apoyadas en cimentaciones de
varias tipologías.
Las primeras 14 pilas se cimentan de acuerdo con las
previsiones iniciales, las 3 primeras con zapatas de hormigón apoyadas en roca
tras excavar la arcilla de recubrimiento aprovechando bajamares.
En las pilas siguientes,
de la 4ª hasta la 14ª, se emplearon cajones tubulares, de dos tubos gemelos de
hierro forjado de 2.9 m de diámetro, presurizados según el procedimiento
de Triger (Se detalla en la tercera
parte de esta serie de artículos) para excavar en seco
las capas arcillosas hasta apoyar en roca. (Fig.91).
Se colocaron y recrecieron con ayuda de una pontona-catamarán (Fig.92)
Sin embargo a partir de
la pila 14ª, se descubrió que la realidad era que la capa de arenisca roja cada
vez estaba más profunda, y lo que había sido catalogada como una capa dura no
era más que una delgada capa de conglomerados, bolos y gravas sobre un grueso
espesor de arcillas, por lo que el terreno tenía mucha menos capacidad de
soporte (Fig.93).
Ello
obligó a cambios de diseño, reduciendo cargas con unas pilas más ligeras,
sustituyendo las de mampostería por unas columnas tubulares de fundición
arriostradas entre sí, mientras que hubo que pasar de cimentar cada pila con
cajones tubulares gemelos presurizados a un solo cajón abierto con más sección
de apoyo y usar varios sistemas.
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Fig.93 Perfil geológico real (Nature , Agosto 1878) |
Por
ello, en las pilas 15ª a 19ª se usó un gran cajón oval, de 7x5 m. Mediante
excavación con buzo se hundió 0,6 m en el fondo de gravas y bolos; dentro del cajón
se hincaron 40 pilotes, que se cortaron a 1m por encima del lecho, rellenado el
cajón con hormigón sumergido, colocado con cubos con abertura por fondo; el
hormigón se vertió hasta superar los 2 m por encima de las cabezas de los
pilotes.
Una vez endurecido el
hormigón, y retiradas las secciones temporales del cajón, con ayuda de la
pontona-catamarán se colocó una pila hueca hexagonal de ladrillo y mortero
hecha en tierra, rellenando el hueco interior con hormigón. La pila se coronaba
con mampostería de piedra que sobresalía del agua 1.5 m (Fig.94).
Entre las pilas 20ª a la
27ª se hincaron en la arena, hasta apoyar en la capa de grava, dos cajones
tubulares de 4.6 m de diámetro, que se unieron por encima de la bajamar,
procediendo de igual modo a rellenarlos con hormigón e iniciar la pila con
ladrillo
A partir de ahí, las
siguientes 14 pilas de los vanos mayores, de la 28ª a la 41ª se cimentaron con
enormes cajones de 9.5 m de diámetro y 6 de altura, revestidos interiormente
con 35 cms de ladrillo (Fig.83 y 84) y que se hundieron hasta la
capa de gravas, empotrándose unos 60 cm en ella y de modo que el módulo de su
base, el que iba a quedar allí de modo permanente, sobresalía ligeramente por
encima del lecho del río.
Se rellenaron con
hormigón y sobre ellos se erigió la pila hexagonal de ladrillo como antes se ha
descrito, aunque con mayores dimensiones. Las siguientes pilas se ejecutaron de
modo similar que las 20ª a 27ª.
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Fig. 94 Esquema de pilas con estructura metálica y su cimentación (The Engineer1880) |
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Fig.95 Dársena de fabricación de los cajones y vigas del tablero |
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Fig. 96 Cajones de cimentación de 9.5 m de diámetro |
El
vaciado del interior de los cajones para atravesar la capa de arena se hizo con
un procedimiento basado en aspirar el material del lecho con una tubería
conectada a una bomba en una barcaza. Se empleaba una tubería doble unida antes
de la bomba, una hundida en el lecho y la otra sólo aspiraba agua, con objeto
de fluidificar el paso por la bomba y no atascarla. (Fig.97 y 98).
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Fig.97.- Excavación de arena con aspiración de agua.[37] |
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Fig.98 Barcaza con la bomba de succión de la arena dentro de los cajones. Marzo de 1876. |
Una vez empotrado
suficientemente en el lecho se procedía hormigonar su interior hasta el inicio
de la pila octogonal de mampostería de ladrillo
Como se ha indicado, la
vida del puente fue ciertamente efímera, pues tras un año en servicio colapsó
un tramo durante una gran tormenta al paso de un tren en la noche del 1879,
ocasionando un terrible accidente con numerosas víctimas.
Se construyó un nuevo puente en paralelo, tras
lo cual se procedió a la demolición del viejo puente, del que quedan hoy
visibles, la coronación de la cimentación de las pilas primitivas.
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Fig. 99.- Los dos puentes y las viejas pilas aún sin demoler |
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Fig. 100 Trabajos de demolición de las antiguas pilas |
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Fig.101 El puente actual y los restos de las pilas del primero |
Otros artículos de la serie La cara oculta de los puentes con pilas sobre el agua:
- Parte 1. Ingeniería romana (4/12/2019
- Parte 3. El gran salto del XIX: Los cajones presurizados. (21/03/2019)
- Parte 4 - La ruina de algunos puente históricos (12/11/2022)
Bibliografía y referencias
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[2]
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delle piazze, de i xisti et de'tempii- Venetia 1570
[3] Hubert
Gautier - Traité des ponts, La Construction des
Ponts ou il est parlé de ceux des Romains & de ceux des modernes
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[4] M
Gauthey - Traité de la construction des ponts (I) Paris 1832.
[5] Jean
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[6] Juanelo
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[7] Perronet,
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eaux de l'Yvette et de Bièvre à Paris – Vol-1, Paris 1782; Vol-2, Paris 1783 – BNE
[8]
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[9] Louis
Alexandre de Cessart – Description des travaux hydrauliques. Part 1 and 2 - 1806-1808
[10] Benito Bails – Elementos de matemática- Tomo
IX Parte II que trata de la arquitectura hidráulica – Madrid 1790[11 Recueil de planches sur les sciences, les arts
liberaux ek les arts mechaniques- Planches tome II- Paris 1763
[12] Francesco Memmo - Vitta e Macchine di Bartolomeo Ferracino, celebre bassanese ingegnere, colla storia del Ponte di Bassano -Venezia 1754
[13] Giovanni Branca - Le Machine-(1629)
[14] González Tascón -Máquinas y Artes de Construcción Portuaria en La Exposición de Puertos y Fortificaciones en América y Filipinas -CEHOPU
[15] Louis de Régemorte,. -Description d'un nouveau pont de pierre, construit sur la riviere d'Allier a Moulins. -Paris, Lottin, 1771
[16] Juan Muller - Tratado de Fortificación o Arte de construir edificios militares y civiles- Traducido y comentado por Miguel Sánchez Taramas – 1769
[17] Setra-Fondations de ponts en site aquatique en état précaire. 1980
[18] Treussart - Mémoire sur les mortiers hydrauliques et sur les mortiers ordinaires – Paris 1829
[19] René Lotte- Construction d’un pont sous La Renaissance- Pont Neuf de Toulouse-1982
[20] Dartein, Fernand Le Pont-Neuf, sur la Seine, à Paris. (1578-1607): Notice descriptive et historique . Paris 1911
[21] Jean Mesqui – Le pont Neuf de Toulouse sur la Garonne - Extrait du Congrés Toulousain et Comminges – Paris 2002
[22] Costa- L’oeuvre de Pierre Souffron au Pont-Neuf de Toulouse (Bulletin de l’année académique 1999-2000)
[23] David F.Brown- Bridges. Three thousand years of defying nature. 1998
[24] Chronicles of London Bridge by Antiquary - 1827
[25] Paul Séjourné- Grandes voûtes -1913
[26] F.de Dartein - Le pont Royal sur la Seine a Paris
[27] J.Foy- Etude Génerale sur les fondations-Nouvelles Annales de la Construction –Dic.1985
[28] Patrick O’Bannon-Working in the dry: Cofferdams, in River Construction, and de USACE- 2009
[29] Mahan - An elementary course of civil engineering -NY 1852
[30] Charles Labelye – A description of Westminster Bridge – Londres 1751
[31] Westminster Bridge- Where Thames smooth waters glide [thames.me.uk]
[32] Belidor - Architecture_hydraulique ou l'art de conduire, d'enlever , et de diriger les eaux- Premiére partie-Tome premier. Paris 1737.
[33] Belidor - Architecture_hydraulique –Seconde partie qui comprend l'art de diriger les eaux de la mer, des rivières à l'avantage de la défense des places, du comerce & de l'agrículture. Tome Second (Paris 1770).
[34] Beaudemoulin - Considérations sur les innovations en matière de travaux publics et examen de celles appliquées à l'execution du viaduc de Nogent-sur-Marne - Annales de Ponts et Chaussées – nº 182 -1857 Semestre 2.
[35] Ernest Degrand - Ponts_en_maçonnerie- Tome 2 - Paris 1888
[36] Croizette et Desnoyers- Notice sus divers procédés employés pour fonder des piles de ponts au moyen de caissous en charpente sans fond, et sur le décintrement des arches d'une grande ouverture - Annales de Ponts et Chaussées - 1849 Semestre 2-
[37] Story of the Tay Bridges-Wonders of World Engineering..
[38] A. Grothe - The Tay Bridge – [Good Words, 1878]
[12] Francesco Memmo - Vitta e Macchine di Bartolomeo Ferracino, celebre bassanese ingegnere, colla storia del Ponte di Bassano -Venezia 1754
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[34] Beaudemoulin - Considérations sur les innovations en matière de travaux publics et examen de celles appliquées à l'execution du viaduc de Nogent-sur-Marne - Annales de Ponts et Chaussées – nº 182 -1857 Semestre 2.
[35] Ernest Degrand - Ponts_en_maçonnerie- Tome 2 - Paris 1888
[36] Croizette et Desnoyers- Notice sus divers procédés employés pour fonder des piles de ponts au moyen de caissous en charpente sans fond, et sur le décintrement des arches d'une grande ouverture - Annales de Ponts et Chaussées - 1849 Semestre 2-
[37] Story of the Tay Bridges-Wonders of World Engineering..
[38] A. Grothe - The Tay Bridge – [Good Words, 1878]
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